La masculinidad tóxica de Torrente, ¿condenada a desaparecer?


España ha experimentado una transformación radical de su sociedad en las últimas décadas. En poco menos de 40 años valores como la tolerancia, la apertura de mente o la diversidad han pasado de ser minoritarios a mayoritarios, ¿o no? Hoy trataremos de dar respuesta a esta pregunta utilizando como espejo al personaje de Torrente, creado por Santiago Segura en 1998.

España ha experimentado una transformación radical de su sociedad en las últimas décadas. En poco menos de 40 años valores como la tolerancia, la apertura de mente o la diversidad han pasado de ser minoritarios a mayoritarios, ¿o no? Hoy trataremos de dar respuesta a esta pregunta utilizando como espejo al personaje de Torrente, creado por Santiago Segura en 1998.

Torrente, ¿caricatura o realidad del hombre hetero español?

Hemos elegido el personaje de Torrente para responder a la pregunta inicial que planteamos porque supuso un verdadero fenómeno de masas. Aparte de la creación de secuelas de mayor o menor calidad han proliferado videojuegos, todo tipo de artículos de merchandising… ¡e incluso tragaperras online con este tema y protagonista! El personaje de Torrente es una caricatura del hombre español machote ibérico, con todo lo que ello implica. Torrente es especialmente misógino, machista y homófobo, cuyos planteamientos son presentados de manera satírica.

Un personaje cañí al que muchos machirulos todavía se agarran…

Torrente se ha convertido en una especie de ídolo para cierto tipo de hombre que ve las conquistas sociales de las personas LGTB como una amenaza para su statu quo. Representa al prototipo de hombre que reclama un orgullo hetero porque se siente muy oprimido por la dictadura de lo políticamente correcto. O que empieza la temida frase yo tengo muchos amigos gais, pero... O que no soporta que un hombre se vista como quiera y se envalentona como veíamos recientemente en Barcelona. En definitiva, Torrente representa al hombre que tiene miedo de cualquier manera de entender la masculinidad en clave diversa, abierta e inclusiva, que se siente atacado cuando se pone en duda su discurso o simplemente cuando se visibilizan las realidades de un colectivo históricamente marginado.

…pero condenado a desaparecer

Las nuevas generaciones visibilizan más su orientación sexual en comparación con las generaciones anteriores. La normalización de las realidades LGTB en las instituciones y en los medios de comunicación podría ser responsable de este cambio. Algunas personas piensan que hoy en día hay más personajes como Torrente en nuestras calles implicados en agresiones homófobas, pero lo cierto es que la realidad es otra. A mayor visibilización, mayores posibilidades de darse a conocer a los demás y lograr derribar prejuicios. Y, gracias a la seguridad jurídica que protege a las personas LGTB, el número de denuncias por delitos de odio ha crecido, pero no necesariamente por un repunte en el número real de casos, sino por una mayor confianza en las las Fuerzas de Seguridad del Estado que hace que afloren.

Con el número cada vez mayor de partidos políticos, asociaciones y empresas que respaldan la lucha por vivir en paz y armonía en una sociedad diversa (salvo algunas excepciones), parece que los personajes como Torrente están condenados a desaparecer más pronto que tarde. Él vive y deja vivir va de momento ganando, pero no debemos bajar la guardia si queremos asegurarnos de no volver nunca a una sociedad en la que Torrente sea un modelo a imitar.

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