Moscú desoye denuncias sobre torturas a gays en campo de concentración en Chechenia

Activistas LGTB en el terreno denuncian que sus peticiones para que se investiguen los hechos no están siendo atendidas.

campo concentracion gay checheniaUbicación de uno de los campos contra gays denunciado en Chechenia.Después de que el rotativo opositor ruso Nóvaya Gazeta publicara esta semana un reportaje denunciando la existencia de al menos un campo de concentración para homosexuales en Chechenia, los testimonios han empezado a sucederse.

Paralelamente, activistas de derechos del colectivo LGBTI en el terreno denuncian que sus peticiones para que se investiguen los hechos no están siendo atendidas.

En este confinamiento denunciado, según Gazeta y activistas, habrían muerto ya apaleadas al menos tres personas. Según la activista Svetlana Zajárova, de la Red LGBT Rusa, la periodista del rotativo opositor Yelena Miláshina entregó los datos en su poder sobre muertos al Comité de Instrucción de Rusia, pero éste no ha abierto ninguna investigación.

“¿Por qué las autoridades no hacen nada? Estamos hablando de secuestros y asesinatos de ciudadanos rusos. La situación en el Cáucaso norte siempre fue mala para las minorías sexuales, pero nunca fue tan brutal”, subrayó Zajárova.

El Kremlin aseguró que las autoridades comprobarán las denuncias, pero el portavoz del presidente de la república chechena, Ramzán Kadírov, negó las acusaciones, que tachó de “mentira” y “desinformación”.

“No se puede detener o perseguir a quien simplemente no existe en la república. Si en Chechenia hubiera esa gente, los órganos de seguridad no tendrían que preocuparse de ellos, ya que los mismos familiares los enviarían a un lugar de donde nunca regresarían”, sentenció el vocero de Kadírov.

El rotativo británico The Guardian empezó ayer a publicar relatos de testimonios. Cita por ejemplo el caso de Adam, que denuncia que sus captores le electrocutaban varias veces al día. Si no chillaba, asegura, llegaban más carceleros para apalearle con bastones de madera o barras de hierro.

“A veces intentaban obtener información; otras, simplemente se divertían”, denuncia el hombre.

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