Agresión homofóbica a dos hombres en la plaza de toros de Las Ventas

Los tres atacantes identificados eran menores y tenían antecedentes por agresión.

foto agresion 644x362

Hace tan solo un mes, Carlos de 43 años y otro hombre sufrieron una agresión por parte de un grupo homófobo en el parking de la plaza de toros de Las Ventas. Carlos había quedado con otro hombre a las 23:30 en este conocido punto de encuentro para la comunidad homosexual cuando ambos vieron aparecer a un grupo de unas siete u ocho personas. Giró la cabeza y les vio: “Eran siete u ocho, todos vestidos de negro”, recuerda. 

El grupo de hombres rodearon a Carlos y a su compañero y ambos comenzaron a correr en dirección a la salida del aparcamiento. Carlos se topó con la valla que delimita la madrileña M-30, lug se topó con la valla que sirve de perímetro a la carretera de la M-30. Carlos vio un hueco en el alambre y se dejó caer por él, cayendo a la cuneta de la carretera. “Menos mal que no había mucha altura, no sabía adonde me estaba tirando, solo quería huir de ellos” cuenta.

Carlos siguió corriendo mientras observaba como el otro hombre era pateado y apaleado brutalmente. Un viandante se encontró a Carlos herido y llamó a los servicios de emergencia que lo trasladaron al hospital Ramón y Cajal con múltiples heridas. Entre ellas una rotura por varios sitios en el hombro y la pérdida de fuerza para la movilización de mano y dedos tras haber recibido una descarga eléctrica.  “Cuatro fragmentos de húmero proximal izquierdo con lesión neurológica asociada tras agresión, refiere que le dieron una descarga eléctrica en región de hombro, con disestesias y pérdida de fuerza para la movilización de mano y dedos desde ese momento”, reza el parte médico del hospital. 

Carlos no quería denunciar la agresión pero sus familiares le obligaron a acudir a la comisaría de Alcobendas para llevar a cabo esta acción. Sin embargo, después de que la policía identificase y detuviese a tres de los atacantes, Carlos no quiso acudir a una rueda de reconocimiento. “Temo que me reconozcan y que tomen represalias. Yo solo quiero recuperarme y olvidar todo esto” declara. Además, estos atacantes ya tenían antecedentes por agresión y eran menores por lo que pasaron a disposición del Grupo de Menores (GRUME).

El otro agredido pasó varios días en el hospital con la nariz rota y todo el cuerpo contusionado. Tal y como cuenta Carlos, “Él está dispuesto a tirar para adelante” pues nada más salir del hospital acudió a la comisaría para interponer la correspondiente denuncia.  

¿Te interesa el contenido?