Expulsado de una entrevista por pisotear la bandera arcoíris

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) iniciará acciones legales contra el pastor por lo que consideran "actos de violencia y homofobia" y por continuos acosos contra dirigentes de la organización LGTB.

Javier Soto, polémico pastor evangélico en Chile, no terminó su entrevista en el programa El Interruptor, de la televisión privada Vía X, debido a insultos homofóbicos. A los pocos minutos de empezar la entrevista, el autodenominado líder religioso sacó una bandera del arcoíris para usarla de alfombra. "Antes de avanzar, tengo un poco de frío en los pies, así que vamos a colocar una alfombra", dijo Soto sacando la bandera de su bolsillo y añadiendo que "este es un trapo de inmundicia que siempre uso", comentó Soto.

La respuesta del presentador, José Miguel Villouta, y abiertamente gay, no se hizo esperar y le recriminó la "falta de respeto", solicitándole que retirara la bandera del suelo.

El pastor quiso explicar que es uno de los símbolos de su campaña contra la igualdad de género, pero desde la producción del programa no le dieron opción a continuar y le pidieron que abandonara el plató.

La organización chilena LGTB Movilh interpondrá acciones judiciales

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) ha anunciado que emprenderán acciones legales contra Javier Soto por este suceso, que califica como "acto de violencia y homofobia" y "constituye un acto deleznable, gravísimo y sin precedentes, que ofende y denigra gratuitamente a las personas en razón de su orientación sexual o identidad de género". Estas acciones legales también contemplarán los continuos acosos contra dirigentes de esta organización acometidos por el pastor.

En noviembre del 2015, Javier Soto fue condenado por injuriar, calumniar, ofender y agredir en razón de su orientación sexual al dirigente del Movilh Rolando Jiménez. En la sentencia condenatoria se declaró culpable a Soto de “delito de odio” y “discriminación”, además de confirmarse que nunca había sido pastor. Ahora, en caso de ganar en tribunales, la organización espera una condena de prisión efectiva, pues sería reincidente tras condena previa.

La bandera pisoteada no pertenecía al colectivo LGTB

El suceso tuvo basante eco en las redes sociales, cuyos usuarios no tardaron en indicar que la bandera que usó el pastor Soto era la de la ciudad peruana de Cusco, al tener siete colores en lugar de los seis que posee la bandera del colectivo LGTB.

¿Te interesa el contenido?