La lucha de minorías por avanzar en EE UU

Estados Unidos, país lleno de paradojas y contradicciones, es en muchos casos pionero. Pionero en implantar una republica federal a gran escala, pionero en su organización política y precursor de distintos movimientos, unos conservadores y otros modernizadores y todos ellos confluyen en una sola década, los turbulentos años sesenta.

08/10/2011 - Carlos Lecuona | Fue una década marcada por la presidencia de J. F. Kennedy y sobre todo por su sucesor, Lyndon B. Jonshon, que aprobó la Ley de Derechos Civiles de 1964. Hubo tensiones en lo internacional, con la crisis de los misiles de Cuba o la Guerra de Vietnam, pero también en política nacional. Son los años de agitación del feminismo, el pacifismo, la lucha por la igualdad de indios, negros y chicanos y el auge del Ku Klux Klan y otras organizaciones conservadoras como respuesta. Todo ello confluirá en esa década, y se sumará un nuevo elemento de forma inesperada: el surgimiento del movimiento LGBT.

Hasta esa fecha, la sociedad apenas se había hecho eco de las reivindicaciones de igualdad, pero un acontecimiento marcó la historia del movimiento: los Disturbios de Stonewall. La madrugada del 28 de junio de 1969, una rutinaria redada contra un bar de ambiente, el Stonewall, en el neoyorquino barrio de Greenwich Village, se convirtió en una reyerta entre clientes y agentes de policía que desembocó en una batalla campal. La noche siguiente, los disturbios volvieron  y así durante dos jornadas más. El resultado más significativo fue que se convirtieron en noticia de primera página de periódicos como The New York Times o The New York Post.

La invisibilidad de aquellos que podríamos denominar como los de la “Cáscara Amarga” estaba llegando a su fin. Hartos del trato discriminatorio y siguiendo el ejemplo de la lucha por la igualdad de hispanos, indios y negros plantaron cara a sus agresores e iniciaron una campaña en pro de sus derechos. Si hasta la fecha la sumisión y la invisibilidad eran la nota dominante, ahora todo cambiaba. Era la década del despertar de las minorías, de la lucha por la igualdad, y los de la “cascara amarga” debían ponerse manos a la obra sino querían quedarse atrás.

Las cosas estaban cambiando. Se estaba pasando de la opresión a la lucha, de la desorganización a la cohesión social como grupo, y fruto de todo ello fueron las distintas organizaciones que aparecieron después de los disturbios.

Entre las organizaciones más destacadas está el Gay Liberation Front (GLF), que apostó por la confrontación abierta para luchar por la liberación de gais y lesbianas. Ahora bien, la organización, siguiendo el ejemplo de los Black Panther Party, se radicalizó y se proclamó revolucionario, lo que provocó que perdiera seguidores a favor de la Gay Activists Alliance, creada también en 1969, que apostaba por confrontaciones pacíficas para reivindicar su presencia en la sociedad.

Como vemos, son años de agitación, cambio y avance para las minorías pero el reformismo del Partido Demócrata se escoró hacia posiciones muy izquierdistas. Se atendía a ancianos, disminuidos psíquicos, indígenas y pobres, obviando el peso de las clases medias, elemento fundamental de la sociedad estadounidense. Si a todo esto sumamos la crisis económica de 1973, el giro conservador de las clases medias estaba servido.

En medio de toda esta situación Ronald Reagan, fue la respuesta a las oraciones de miles de neoconservadores, pues fue firme opositor tanto a la Ley de Derecho al Voto como a la Ley de Derechos Civiles de Lyndon B. Johnson.

Acción-reacción podría definir a EEUU. Cuando Johnson accedió a la presidencia tras el asesinato de J. F. Kennedy en Dallas, se encontró un país en plena ebullición. Los negros llevaban mucho tiempo reivindicando sus derechos, las mujeres estaban despertando del letargo en el que se encontraban, el colectivo LGBT reclamaba igualdad, los jóvenes se movilizaban contra la guerra de Vietnam, los indios reclamaban derechos, surgían movimientos ecologistas que pedían medidas para la salvaguarda del medioambiente, en definitiva, Estados Unidos se encontraba en una vorágine reivindicativa.

Finalmente, la reacción fue que la derecha conservadora americana se reorganizó. Supo despertar en el corazón de los americanos “de bien” su sentimiento tradicional conservador, de orden y moral, gracias a la imponente oratoria y presencia de un candidato surgido de Hollywood, Ronald Reagan, que daría por finiquitado todo intento de avance social.

¿Te interesa el contenido?