Multa para un rabino israelí por sacar del armario a una mujer

El rabino deberá pagar a la afectada 60.000 shéquels (alrededor de 12.500 euros) después de haber pegado carteles en el barrio en el que trabaja, señalándola como lesbiana.

rabino Isser KlonskyEl rabino Isser Klonsky imprimió los carteles en 2009, al parecer, después de que algunos residentes del barrio Givat Mordechai de la capital, donde Melamed es profesora de baile, le dijeran que mantenía relaciones sentimentales con mujeres.

En estos carteles, Klonsky escribió que después de un minucioso "examen e investigación", había decidido prohibir a las mujeres asistir a las clases de Melamed e instó a que los hombres de la vecindad evitaran que sus esposas, hijas y otras mujeres de la familia participaran en las clases de Melamed.

"He venido para advertir, prevenir e informar a las mujeres de Givat Mordechai y de otros lugares que no asistan a estas clases. Ninguna mujer, casada o soltera, joven o vieja, tiene que poner sus pies allí. Está absolutamente prohibido", decía el cartel. "Es obligatorio que se mantengan alejadas de esta abominación y de cualquier cosa que se le parezca", declaró Klonsky citando un verso bíblico.

En consecuencia, las clases de Melamed fueron boicoteadas por las mujeres del barrio en el que habita una gran población religiosa. La sala en la que hasta ese momento celebraba sus clases rompió el contrato con ella, y Melamed se vio obligada a cancelar las clases tanto en Givat Mordechai como en otros barrios de la ciudad.

Con su medio de vida en peligro, Melamed decidió demandar Klonsky. Sin embargo, la Corte de Magistrados de Jerusalén exculpó al rabino diciendo que había actuado "de buena fe".

Melamed apeló posteriormente la sentencia y el Tribunal de Distrito de Jerusalén anuló la decisión del tribunal de primera instancia, ordenando a Klonsky a compensar a la coreógrafa y a disculparse con ella por violar su privacidad.

En su defensa, Klonsky declaró que había decidido tomar medidas contra Melamed cuando se enteró de que una mujer de la localidad había abandonado a su esposo e hijos por la bailarina después de dar clase con ella.

Melamed agregó que creía que la conducta del rabino contradecía los valores judíos, de los que dice que son tan importantes para ella como lo es el baile: "La religión es la cosa más hermosa en mi vida, junto con el baile. Es una pena que una interfiera con el otro ", dijo Melamed. "Los dos somos Judios", añadió, y se lamentó de que durante la campaña en su contra, había sentido sómo el rabino estaba "socavando el valor fundamental de 'amar al prójimo'".

¿Te interesa el contenido?