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Grindritis interiorizada

Claro que no existe el término “grindritis interiorizada” pero se me ocurrió que sería un título adecuado para un artículo donde hablase de cómo el uso de las aplicaciones de cruising para smartphones está condicionando el modo en que muchos hombres gais se ven a ellos mismos y a sus relaciones con los demás.

grindr smartphoneHoy hablaré de cómo me encuentro, frecuentemente, con que muchos de nosotros hemos incorporado el uso de las aplicaciones de cruising tan intensamente a nuestras vidas que se está produciendo una confusión entre (a) las expectativas que podemos tener sobre nuestras interacciones en la vida real con (b) el producto de nuestras interacciones en las apps. Aunque son muchos más, para este artículo he seleccionado tres aspectos en los que se produce este solapamiento: lo que alguien cree que puede encontrar el relacionarse con su comunidad, el uso de estas aplicaciones para gestionar nuestra autoestima y, por último, el estilo comunicativo con el que nos relacionamos.

Herramientas contexto-dependientes

Grindr, o cualquier otra aplicación que use el mismo sistema de geolocalización, constituye una nueva herramienta comunicativa para cualquier hombre gay de nuestro contexto. Muchos pacientes míos me comentan que lo usan para ligar, encontrar polvos rápidos o, dependiendo de su entorno, amistades. El uso mayoritario (que sí, que ya… que siempre hay excepciones. Pero las “guías de uso” se escriben sobre las tendencias generales. Ains, no me seas cansino) que se dé a la aplicación en tu ciudad va a depender mucho de la situación en que la comunidad gay se encuentre en tu zona. Mis pacientes de ciudades grandes suelen emplearlos para buscar sexo (y punto) ya que, para socializar, la comunidad cuenta con una serie de locales, asociaciones, grupos de encuentro, etc. que permiten interactuar cara a cara y hacer amistades. Además, la mayor visibilidad en ciudades grandes permite que interactuemos con más naturalidad y sin necesidad de recurrir a herramientas distintas del “fui al cumpleaños de mi prima y me presentó a un grupo de amigas lesbianas que me invitaron a salir con ellas este sábado”. Tan natural, tan simple, tan visible.

Sin embargo, mis amigos y pacientes que viven en ciudades pequeñas o en pueblos, me comentan que suelen usar las apps de cruising para conocer a otros hombres gais. Ellos, a lo mejor, no se van a visibilizar en el pueblo pero sí se dejan conocer a través de este medio y conciertan citas. En muchos casos, aparte de sexo, lo que buscan es hacer amistades y tener con quién quedar para ir a pasar algún fin de semana a la ciudad más próxima o crear una red de amigos gais de diferentes pueblos de la comarca e ir organizando quedadas de cuando en cuando. Incluso mis pacientes que residen en países homófobos (atiendo por Skype y muchos hispanohablantes están trabajando en países del Golfo Pérsico o del África Subsahariana, así que me cuentan cómo están las cosas por allí) me dicen que allí se usa mucho este tipo de aplicaciones: “todos están descabezados en las fotos, claro, pero es la forma que hay de quedar discretamente y conocerse. La mayoría tienen doble vida pero, al menos, con estas aplicaciones pueden conocer a otros gais”. Esta correlación entre la situación social de la comunidad gay y el uso mayoritario de las aplicaciones de cruising hace que debamos tener presente este dato para una mejor eficacia de la herramienta. Si vives en una ciudad donde la comunidad se visibiliza y se relaciona en la calle, no te frustres si la gente en Grindr (y otras apps) lo que quiere es sexo porque los amigos los hacen en los bares. Si vives en un pueblo y buscas sexo a saco, tampoco te frustres porque la mayoría te pida que quedéis para conoceros y charlar. Si no sabes socializar, no trates de suplir tu carencia a través de tu smartphone. Aprende a hacerlo y disfruta mejor. Concluyendo: si observas como está la comunidad gay en tu zona, tendrás una idea del partido que le podrás sacar a las apps de cruising pero tendrás que hacer el esfuerzo para adaptarte tú a esa situación, no la situación a ti.

Tengui, tengui, tengui…

gay contactos telefonoEn Cataluña, cuando los niños cambian cromos, van pasando uno por uno y van diciendo “tengui” cada vez que ven un cromo que ya tienen (en realidad “tengo” se dice “tinc” pero “tengui” es un palabro que se usa como broma, en clave infantil). Pues algo así les pasa a algunos cuando abren el Grindr: empiezan a ver fotos y van diciendo “...tengui, tengui, tengui… uy, coño, este no lo tengui…” y le pulsan en la foto para decirle “hola, ¿qué buscas?”. Y, así, hasta que completan el álbum. Si ése es tu caso, no te asustes (demasiado) que no te voy a reñir. Ya sabes que me precio de ser empático y de no actuar como tu padre. Además, cada uno tiene sus aficiones y también los hay que coleccionan sellos (¿habremos creado la “grindrtelia”?) pero sí que me gustaría dedicarte unas palabras si es que tu caso fuese el caso de aquellos hombres cuya autoestima se edifica sobre el éxito sexual. Porque si es así, cielo, tenemos un problema. ¿Qué pasará cuando el que “no tengui” te diga que “no quedi contigui porque no me gustis”? ¡Pánico! ¿Enfado? ¿Las dos cosas? Algunos hombres se han sentido tan machacados de pequeños y en su adolescencia, que necesitaban poder resarcir su autoestima por algún lado y resulta que lo han hecho por el lado del éxito sexual. Y, además (¡oh casualidad!) se encontraron con que el éxito sexual era algo muy valorado por un sector bastante amplio de la subcultura en la que se estaban moviendo (sí, claro que hablo del ambiente). Poco a poco fueron sintiéndose cada vez más seguros de ellos mismos a medida que el número de conquistas sexuales subía. Cuanto más tenguis, más puntos en su “carnet de mariquita feliz” hasta que: ¡ops…me he hecho mayor y tengo un poco de pancita! Al principio un buen filtro de Instagram te lo solucionaba… bueno, y poquito de dieta. Luego hizo falta un mucho de Photoshop y un entrenador personal. Luego te quedaste calvo y las tetas se te cayeron porque la gravedad es la gravedad. ¿Qué será lo siguiente a la liposucción, ponerte silicona en el culo? ¿O subir fotos tuyas de hace diez años y que luego te digan, “perdone, señor, pero yo he quedado con su hijo”? Es absurdo que deposites el peso de la valoración que haces de ti mismo sobre el éxito en algo que es, por naturaleza, perecedero. Ya, ya sé que hay un negocio de miles de millones de euros en torno a la estética y ya sabes que soy de los que dicen que es normal querer sentirse guapete para estar bien con uno mismo. Pero no es lo mismo querer ser un señor de 53 años guapete y bien puesto que querer ser un adolescente eternamente. La vida, querido, no es un catálogo ni un álbum de cromos. Ni puedes adoptar las reglas del éxito en Grindr como criterio para valorar el éxito en tu propia vida. El éxito en la vida va sobre sentirte querido, no sobre sentirte deseado. Aprende la diferencia y tu autoestima lo agradecerá.

A la quincuagésimo séptima vez, me contestó

Y, por último, otro de los riesgos de confundir las reglas de Grindr con las reglas de la vida, es pensar que nos tenemos que comunicar como la gente se comunica en Grindr. Hay un video maravilloso donde se nos presentan situaciones en contextos de la vida cotidiana en las que los personajes interactúan como lo hacen en Grindr y nos aconsejan Don’t be an apphole (una traducción posible aunque no literal de este juego de palabras sería “No seas un grindrpollas”).

Hay muchos hombres que interactúan en las apps de una manera en la que nunca interactuarían en la vida real (como se muestra en el vídeo) pero también es cierto lo opuesto: hombres gais que esperan de los hombres con los que interactúan en las apps, que se comporten como lo harían en la vida real. Y esto es también engañoso. Así, no puedes enfadarte porque no te contesten: aquello no es más que una aplicación informática a la que, a lo mejor, el otro no entra sino esporádicamente. O puede que su forma de decir “no me interesas” sea, precisamente, no mostrando interés. A veces resulta que recibes tantos mensajes que si contestas tanto a los que te interesan como a los que no (para ser “educado”), necesitarías el día entero para contestarlos todos y resulta mucho más práctico contestar sólo a los que sí te interesan. Y no pasa nada porque no te contesten. No te están ninguneando ni te están haciendo el vacío. Simplemente no interactúan contigo porque nadie tiene la obligación de contestar un mensaje. ¿Por el simple hecho de que tú se lo hayas querido mandar, el otro recibe la obligación de contestar a alguien a quien desconoce por completo? Imagina que me da por ahí y me dedico (cortaypegando) a escribir “hola” a doscientos de los hombres que me aparecen en Grindr. Si no les intereso ¿los doscientos a los que le escribo “hola" están obligados a contestarme para no ser maleducados? Las interacciones por app no se basan en las reglas de la sociabilidad humana. Al margen de las normas elementales de respeto, si alguien no ha contestado a tu tercer “hola”, igual es que, simplemente, no le has interesado. El problema, para ti, es si (como hemos comentado en el apartado inmediatamente anterior) tu autoestima se basa en conseguir la atención de los usuarios de una aplicación de cruising. En cualquier caso, y esto es lo importante, si te lo cruzas luego por la calle, no le juzgues por cómo se ha comportado contigo en la app. Que te ignorase allí no significa en absoluto, que no quiera conocerte cuando os presentan en una cena o que no esté dispuesto a ser tu amigo y puede que algo más. La vida real y las apps se rigen por motivaciones comunicativas diferentes. Las apps se mueven en la inmediatez visual y la vida real se basa en los resultados de las interacciones sociales.

En resumen: las aplicaciones de cruising y la vida real son dos cosas distintas y no puedes regirte en la una mediante las reglas de la otra ¿te imaginas vivir siguiendo las reglas del juego de la oca? Sí, cierto, seguramente sabes muy bien que en las apps te relacionas con personas y no con fichas de colores y sabes que tus movimientos no dependen de un dado pero ¿has pensado que en las apps, al igual que en otro tipo de formato comunicativo digital, no te relacionas más que con una sola parte de esas personas y que, por tanto, vuestra comunicación ya está sesgada por las características de la propia red social? Recuérdalo muy bien: las interacciones reales sólo se dan en la vida real. El resto es entretenimiento y no aspira a más. Sácales provecho sin frustrarte y quiérete mucho, maricón.

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