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No siempre “vale” la primera impresión

efecto haloEl otro día leí un artículo de Gema Sánchez Cuevas, sobre el efecto halo en psicología, que me pareció muy interesante. Lo define como “la realización de una generalización errónea a partir de una sola característica o cualidad de un objeto o de una persona, es decir, realizamos un juicio previo a partir del cual, generalizamos el resto de características”.

Habla de cómo a partir de una cualidad, buena o mala, yo diría hasta de una foto, catalogamos o nos creamos una imagen con la que definimos a las personas que conocemos. Y me recordaba a ese dicho “la primera impresión es la que vale”, con la que, personalmente, no estoy nada de acuerdo, o la otra que dice “una imagen vale más que mil palabras”.

Una foto o una cualidad, bajo nuestro criterio, buena o mala, no define a todo el ser de una persona. Reconozco que este efecto halo me ha pasado muchas veces, me he dejado llevar por esa primera impresión, y he definido a una persona por una sola cosa que he observado; y luego me he tenido que tapar la boca porque ha sido una sorpresa al conocerla más.

¿Qué me ha hecho tener cuidado con este efecto? Primero darme cuenta que a mí mismo no me conozco al 100 %, que a veces reacciono de forma inesperada ante situaciones nuevas, lo que llamamos el “área desconocida” de la Ventana de Johari.

doble caraY segundo que una foto, por ejemplo, casi nunca refleja quiénes somos, algo que en el colectivo somos muy dados, me da la sensación, a juzgar a otros por una foto. Que un mal día lo tiene cualquiera, o uno puede ser tímido inicialmente, o estar pasando una mala situación, esto en caso de detectar algo negativo. En caso de detectar lo positivo, puede ser una fachada para ese momento, y ser solo fachada, como esos edificios viejos que detrás no hay nada…

Cuando conocemos a alguien, ya sea en persona o virtualmente, sin darnos cuenta, aplicamos nuestros filtros, criterios y creencias, con las que hacemos nuestro catálogo y clasificación, lo que no significa que sea “la verdad”, ni la definición correcta.

Ese ordenador que tenemos por cerebrito nos puede jugar una mala pasada, por algún virus que tenemos instalado. Cuando conocemos a alguien nuevo, hay que hacer un reset, y abrir la mente a la aventura de lo desconocido, para no perdernos posibles grandes descubrimientos, que si aplicamos nuestros filtros nos podemos perder.

Atentos al efecto halo. 

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