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VIH: ponte en mi piel, en mis emociones

El día 1 de diciembre celebrábamos, un año más, y esperemos un año más cerca de encontrar la cura, el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Y este año Ponte en mi piel ha sido la campaña organizada por la ONG Imagina Más. Bajo el hastag #PonteEnMiPiel han circulado por la red miles de fotos y mensajes, enfocando el tema del VIH desde esta perspectiva.

Si algo puede definir la empatía, que es el fondo de esta campaña, es esa frase. Me ha gustado mucho porque no solo se ha hablado de la parte física de la enfermedad, sino de algo que muchas veces se pasa de largo, y es la parte emocional, tan importante o más que la física.

He tenido y tengo conocidos y clientes, afectados por el VIH, que no era tanto la preocupación o miedo a la enfermedad, que por suerte, hoy ya está muy controlada y se puede vivir con ella de forma normal; sino esa parte emocional, que puede afectar de distintas formas:

La propia aceptación y su gestión emocional

beso barbasGestionar los miedos que surgen tanto por la parte física, como por la parte de emocional. El miedo al presente y al futuro, al qué va a ser de mi vida, que aunque haya mucha información al respecto, cuando toca en propia piel, ese miedo se descontrola, algo compresible ya que entra una variable en la vida con la que no contábamos.

Se puede, depende de la situación, trabajar la llamada curva del duelo. En un primer momento puede aparecer rebeldía total hacia esa situación, y hay que respetar por parte propia y del entorno ese tiempo, pero no quedarse en él. Un tiempo que puede ir desde la negación de la enfermedad, pasando por la ira o enfado, después el punto de la negociación y la tristeza hasta la aceptación. No todo el mundo pasa por estas fases, o al mismo ritmo, lo que sí está claro es que hace falta tiempo para asumir esta situación y empezar a convivir con ella, desde la aceptación que no significa la resignación.

El valor que nos damos como personas puede caer empicado, es decir, la autoestima puede verse muy afectada. Otro punto muy importante a trabajar en estos casos, que va muy unido a lo dicho anteriormente. Sino estamos bien con nosotros mismo, si no nos aceptamos en esa situación, valoramos, respetamos y queremos, no estaremos bien con nada. Se puede vivir con VIH, se puede ser feliz con VIH, la vida puede ser igual o mejor que antes de saberlo. Todo depende de nosotros, de gestionar bien y en positivo, todos esos conflictos, emociones y creencias que puedan surgir.

Y luego está el miedo a comunicarlo, por el qué dirán, qué pasará a partir de ahora, las relaciones actuales o futuras, cómo afrontarlas… Si nosotros estamos bien con nosotros mismos en este punto, el resto lo estará, y quien no lo esté es que no merece estar en tu vida, así de simple. Ahora también, al igual que uno necesita tiempo para asumirlo, también el entorno lo puede necesitar.

La aceptación por parte del entorno

abrazo gaySegundo punto importante, y este punto va dirigido a aquellos que se permiten el lujo de etiquetar, estigmatizar, condenar, acusar con el dedo…

¿Te has parado a pensar lo que siente esa persona? ¿Te has parado a pensar cómo te gustaría te mirasen, te tratasen, te abrazasen, te acariciasen, te hablasen si fueras tú?

Cierra un momento los ojos e imagínate como te gustaría que reaccionase tu entorno en esa situación, y no me digas que eso no te pasará a ti, porque no sabemos, te puede pasar eso u otras cosas, y si quieres que la reacción de tu entorno sea de cariño, apoyo y aceptación, la persona que tienes enfrente también. Lo último que necesita es el rechazo. Puedes necesitar tiempo, tómatelo y después, cuando estés listo vuelve, pero vete en silencio antes de herir.

Termino con una estrofa de la canción “Comiéndote a besos” de Rozalen, en la que canta sobre estos puntos:

“Y buen día te atreviste a confesarme que tenías tanto miedo a que yo supiera de tu realidad, y no comprendes… Que no es tu signo positivo en que invierte en conflictivo las cosas del querer; que eres tu quien me revuelve, que eres tu quien me enamora, tu quien me convierte en la mejor persona. Y si tengo que gritarte lo que siento: Te digo que te quiero con tu suerte, con tu mierda, con pasado, con presente, con o sin enfermedad”.

Yo si te quiero así, yo si me pongo en tu piel, yo si te abrazo, te acaricio, te beso, ¿tú te quieres así? ¿Tú lo quieres así?


Ya sabéis para cualquier duda, consulta o comentario puedes contactar conmigo, estaré encantado de charlar y ayudarte en lo que necesites.

 

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